URGENTE : ¿A QUIÉN (O A QUÉ) OBEDECE LENIN MORENO?

ESTA ES UNA NOTA LA CUAL NOS PERMITE HACER UNA ANÁLISIS MUY PROFUNDO SOBRE LENIN MORENO.




A estas alturas del partido, creo que nadie en su sano juicio ni con medio dedo de frente vaya siquiera a sospechar que el licenciado Lenin Moreno es el presidente de la Revolución Ciudadana. Sus acciones y sus palabras han demostrado todo lo contrario. Y por eso resulta incluso cómico (o francamente disgusting) escucharlo referirse a este importante proceso político de nuestro país.

Tanto su discurso como sus acciones, desde el primer momento, estuvieron destinadas a marcar una diferencia, desprestigiar y finalmente denostar al proceso y sobre todo a la figura de su indiscutible líder: Rafael Correa Delgado. Si bien al principio parecía que solamente sería un cambio de estilo, al momento, Lenin Moreno ha intensificado la agresividad de su discurso plagado de indirectas (algunas muy directas) contra Rafael Correa. Y lo ha intensificado tomando como base los lugares comunes de la oposición que, durante todo el período gubernamental de Correa se dedicó a constuir una serie de conceptos relacionados con el entonces presidente del Ecuador.

El día de ayer, 30 de septiembre, Moreno estuvo realmente inspirado, pues utilizando su sinuoso estilo, sentenció: "Ahora le llaman revolución a cualquier pendejada". Si Rafael Correa hubiera dicho algo parecido, seguro esta mañana la prensa habría amanecido horrorizada por tamaña grosería. Sin embargo, aquí no ha pasado nada. Y no sorprende. Sin embargo, una parte de la población no solamente está horrorizada, sino indignada. Y no necesariamente por la grosería de la afirmación chabacana del presidente que en otras ocasiones ya se ha ufanado de escaparse del colegio para ver películas pornográficas en el cine Hollywood, y que en la presentación del plan lector hizo un comentario por demás grosero y procaz respecto del acento cubano, irrespetando el sufrimiento del hermano país por el bloqueo de más de medio siglo que han sufrido desde su revolución. No, mucha gente está horrorizada e indignada por el cinismo, colindante en lo psicopático, con que manifiesta sus opiniones y realiza sus acciones de distanciamiento de Rafael Correa y su indiscutible liderazgo.

Cabría preguntarse, para empezar, en aquel terrible día de hace siete años... ¿dónde estaba el entonces vicepresidente del Ecuador? No se lo vio por ninguna parte. Ni una declaración. Ni una palabra solidaria. Ni nada. Hasta ahora, que se acoge al discurso de la oposición (¡cuándo no!) para decir que la culpa fue de Rafael Correa por dirigirse imprudentemente hacia el Regimiento Quito cuando comenzó la revuelta.

Hay quien afirma (no consta, pero se dice) que estaba en un lujoso hotel del puerto principal, reunido con un importante personero de sectores de la oposición de aquellos días, quien le había pedido que tomara el poder en cuanto se definiera la situación. Entonces, reunidos, se pusieron a aguardar juntos el desenlace... que afortunadamente no fue el que esperaban.
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Por otro lado, nada más subir al poder, Moreno 'invitó' a los periodistas de los medios de oposición que llegaron con aires triunfalistas a reconquistar el espacio perdido. En pocos días se reunió con lo que él mismo había calificado de "lo peor de la historia del Ecuador" (y ahora sabemos que se incluia), para 'dialogar'. No le importó el pasado de corrupción (a él, que nada más comenzar a rodar por los pasillos de Carondelet se abanderó con la lucha anticorrupción) o tiranía que arrastraran sus conspícuos invitados.

Poco a poco Moreno parece irse acelerando en sus intentos de conseguir desprestigiar a Rafael Correa ante la población que lo eligió con la esperanza de que continuara un proceso que, en un balance general, fue muy beneficioso para nuestro país. Ya no se habla de aquellas encuestas en donde supuestamente tenía alrededor del 80% de aprobación de la población. Seguramente se dieron cuenta de lo ridícula que resultaba semejante afirmación. Ha dicho también que él nunca quiso ser presidente. La pregunta que se cae de su peso es: ¿entonces qué hace ahí? Afirma que no quiere que su foto se reproduzca 100 veces. Pues bueno, nosotros tampoco. Mientras menos veamos su cara, mejor estamos. Y sería de ver cómo le va a cualquier embajador que pretenda proponer un doctorado honoris causa para este señor... la primera pregunta sería... ¿en qué? y la segunda... ¿por qué? Y de ahí en adelante, mejor no elucubrar.

Sin embargo, parecería ser que su actual nerviosismo y su reciente incontinencia verbal se deben a que está recibiendo presiones externas de quienes seguramente lo cooptaron para que desempeñara el triste papel de ser un traidor a sueldo y a tiempo completo, pues parecería que no está cumpliendo con los acuerdos en los plazos determinados (ni para traidor sirve). Y entonces surge otra serie de preguntas: ¿responde únicamente a una estrategia de la oposición ecuatoriana que quiere recuperar sus privilegios? ¿qué está recibiendo, y de quiénes, a cambio de todo el ridículo que hace desde que se instauró en la presidencia de la república? ¿acaso también cuenta con apoyo (y presiones) internacionales para cumplir este triste papel?

Resulta trágico que, en su momento, Rafael Correa no haya sabido prever en el candidato que escogio para ser su sucesor lo que hoy por hoy se ha hecho evidente para todo el país: la más proterva traición, la más grosera estulticia y el más escalofriante cinismo enseñoreados de un poder que debería ser para servicio de las mayorías y no de unas cuantas élites con hambre atrasada, dispuestas a todo con tal de recuperar sus espurios privilegios.

Sin embargo, sabemos que no hay mal que dure cien años, y que con frecuencia el mentiroso cae mucho más pronto que el ladrón... y peor. De hecho, ya está comenzando a caer, por lo menos en ridículos sucesivos, y sin ayuda de nadie.

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